La madrugada del 13 al 14 de febrero de 2011 un vecino de Logrosán, provincia de Cáceres, muere tras recibir un disparo de escopeta. El hombre estaba durmiendo en su cama cuando alguien se ha colado en su habitación y le ha disparado a sangre fría. Su mujer, que también estaba en la cama, dice que se ha despertado al oír el tiro, pero que no ha visto al agresor. Los investigadores se darán cuenta enseguida de que nada es lo que parece.