Todos los días, las niñas y las jóvenes tenían que entrar en la habitación de Tío Toni a darle un beso de buenas noches. A veces la puerta estaba cerrada y no podían entrar. Eran los días en los que Tío Toni seleccionaba únicamente a una joven para que le diera las buenas noches. A los 12 años, Sara fue la elegida, marcando el inicio de una etapa de abusos, de dolor, miedo, soledad y silencio.